CHALEMORVAN
Muy interesante es todo lo concerniente al deseo y más, cuando este se refiere al sexual, porque el no saberlo controlar puede originar serios problemas en lo psíquico, físico, hasta dar paso a comportamientos que afectan significativamente la conducta de las personas, nuestra estabilidad emocional,
¿Por qué se origina el deseo? ¿Qué lo provoca? ¿Cómo controlarlo? , son interrogantes clásicas que constantemente se manifiestas y demandan de repuestas a fin de saberse enfrentar con el deseo sin que nos origine problemas.
Lo importante es que el deseo involucra tópicos que requieren ser analizados a fin de determinar como manejarlo y evitar que ello nos conlleve a situaciones difíciles, nos generen problemas.
Muy interesante lo que se dice del deseo, que involucra el anhelo de saciar un gusto. La agradabilidad que conmueve nuestros sentidos, sea por encauzamiento o motivado por vivencias pasadas o por neto reflejo corporal ya sea por objetos materiales, por saber, por personas o por afectos.
Siendo la consecuencia de uno o más sentimientos no satisfechos, postergados de forma voluntaria o involuntaria.
Significativo es el señalamiento de que el deseo es la consecuencia final de la emoción inducida en origen por la variación del medio. La cadena causa-efecto que le corresponde es la siguiente: Emoción -> Sentimiento -> Deseo
Concretamente, se nos está recordando que el deseo manifiesta una emoción que da paso a un sentimiento y en la medida que nos obsesionamos con ello, la emoción hace que el sentimiento se sienta que se satisfaga el deseo.
Muy ideterminante, lo que nos aporta Wikipedia al respecto, cuando nos aporta, que en su libro El alma está en el cerebro, Eduard Punset afirma:
El deseo nos saca de nosotros mismos, nos desubica, nos dispara y proyecta, nos vuelve excesivos, hace que vivamos en la improvisación, el desorden y el capricho, máximas expresiones de la libertad llevada al paroxismo. El deseo reivindica la vida, el placer, la autorrealización, la libertad.
Unos planifican su vida, mientras que otros la viven al ritmo que les marca el deseo. El deseo de vivir y de hacerlo a su manera. Por eso sus autobiografías son más descriptivas que explicativas, pues sus vidas no tanto se deben a los resultados u objetivos cumplidos, sino al sentido inherente al mismo proceso de vivir. Y este proceso, de uno u otro modo, lo establece siempre el deseo.
Si bien, el deseo rebosa incertidumbre acerca del itinerario, a muchas personas les garantiza la seguridad en cuanto a los pasos dados. Bien entendido que el deseo no es una voz oscura, confusa y estúpida, sino que - en una persona madura - es luminosa, clara e inteligente. Las emociones están en la base de los deseos y de la inteligencia se dice que es emocional. Visto de este modo, el deseo se convierte en el portavoz de uno mismo.
Interesante es cuando el deseo se identifica con lo sexual, más cuando se tiene pareja y constantemente se está interrelacionada con ella, y se le da paso a las emociones, sentimientos, que buscan expresarse, dar vida al deseo que se acelera más con las caricias y sobretodo si estas no se saben controlar.
Al no saberse controlar el deseo ello puede dar paso a situaciones conflictivas, no solo en lo individual, sino con la pareja, no sabiendo saben muchas veces como salir de la situación y más si las emociones están impregnadas de estímulos sexuales. Haga perder el control y es más peligroso cuando se convierte en obsesión.
No nos debe extrañar que sobre el deseo sexual se diga, que es un impulso individual que nos hace desear a otro, e incluso resultar apetecibles para éste, con el objetivo de mantener relaciones sexuales. Sin embargo, a veces se producen desajustes, tanto por exceso como por defecto, produciendo situaciones de incomodidad o de preocupación.
Desde luego, cada quien experimenta el deseo de acuerdo a sus apetitos, a la manera como afronta sus emociones, las gobierna, no todos se comportan de la misma forma, influyen una serie de factores, desde los estímulos, enamoramiento, afectos, inestabilidad, seguridad, temor, confianza.
Lo significativo, estar conciente cuando el deseo aparece y saberlo manejar, no este a nosotros, porque es un potro desenfrenado si no se le sabe jinetear y puede desbocarse dando paso a serios problemas, hasta el extremo de convertirse en una exageración, y propiciar un comportamiento incorrecto .
También hay casos de personas que no se le manifiesta el deseo con tanta vehemencia como a otros. Se dice, que muchas veces la falta de deseo se debe a estrés, a depresión, a desajustes de pareja y, en general, a la pérdida de los hábitos sexuales. Para solucionarla, hay que darse tiempo, determinar la causa, buscar soluciones , consultar a un profesional si no se logra corregir , ir a un psicólogo o un sexólogo, para que investigue por qué te está pasando esto.
Desde luego, cuando se refiere al deseo sexual, es importante también considerar el trastorno sexual, y sobre ello se ha escrito, que la falta de interés en el sexo o carencia de deseo sexual son hoy un problema femenino muy frecuente. Es una verdad que contrastamos en foros de internet o hablando con las amigas. Según estudios científicos, un tercio de las mujeres sufren dificultades en las relaciones sexuales. El nombre médico para la falta de deseo sexual es Trastorno del Deseo Sexual Hipoactivo (HSDD, por sus siglas en inglés). El Trastorno del Deseo Sexual Hipoactivo se define como la deficiencia (o la ausencia) persistente o recurrente de fantasías, pensamientos sexuales y o del deseo para la actividad sexual. Es un drama que ocasiona un gran malestar personal.
Al respecto diariofemenino.com señala, que una pérdida ocasional del deseo sexual no es HSDD, es normal que ocasionalmente disminuya el deseo sexual en todas las mujeres. Es que no apetece el sexo y punto. Sin embargo, el Trastorno de Deseo Sexual Hipoactivo es más grave, es la falta persistente del deseo por el sexo.
Las causas del Trastorno del Deseo Sexual Hipoactivo tienen orígenes físicos o psicológicos. Los medicamentos, factores hormonales, el sexo doloroso, y la falta de conocimiento sobre los aspectos físicos del sexo, además de factores psicológicos, pueden contribuir a la aparición de este trastorno en las mujeres.
En definitiva, es muy importante en determinar de qué manera estamos manejando nuestro deseo sexual, en donde están nuestras debilidades, que hacemos cuando no podemos controlar la situación, como salimos de ello o bien, si realmente las sabemos administrar. Lo importante, es que cuando se manifiesta, se debe disfrutar intensamente sin crearnos conflictos. El Tantrismo nos puede ayudar en este campo, no lo descuide...









