CHALEMORVAN

Ramana Maharshi

ramana maharshi

Por esta Tierra han transitados grandes avatares gurúes, especialmente hindúes que nos han legado joyas espirituales que no debemos descuidar en pro de encender nuestra vela para que realmente iluminemos el camino que debemos transitar y en donde el espíritu alcance su evolución.

La filosofía de Sri Ramana, cuya esencia es la del Advaita-Vedanta, tiene como objetivo la Realización del Ser. El sendero básico que se enseña en esta filosofía es la indagación en la naturaleza del Ser, el contenido de la noción Yo. Generalmente, la esfera del Yo varía y cubre una multiplicidad de factores, aunque éstos no son realmente el Yo. Por ejemplo, hablamos del cuerpo físico como el Yo; decimos, Yo estoy gordo, Yo estoy delgado, etc. No se tardará mucho tiempo en descubrir que éste es un concepto equivocado. El cuerpo mismo no puede decir Yo' puesto que es inerte. Hasta el hombre más ignorante entiende la implicación de la expresión mi cuerpo. No resulta fácil, sin embargo, resolver la identidad equivocada del Yo con el ego (ahankara). Esto se debe a que la mente que hace la indagación es el ego, y para eliminar la identificación equivocada tiene que decretar una sentencia de muerte, por decirlo de alguna manera, sobre sí mismo, lo cual no resulta, en absoluto, algo fácil. Ofrecer el ego en el fuego de la sabiduría, es la forma más elevada del sacrificio.

Se dice, que Ramana Maharshi escribía muy raras veces, y cuando lo hacía, generalmente en prosa o verso, era para cubrir las demandas específicas de sus devotos. En Tiruvannamalai, a los pies del sagrado monte Arunachala, desarrolló una filosofía que tenía como objetivo la Realización del Ser. La indagación ¿Quién soy Yo? no debe considerarse como un esfuerzo mental para entender la naturaleza de la mente. Su propósito principal es enfocar la mente completamente en su origen. Dado que la fuente del seudo-Yo, es el Ser
definitivamente por este plano transitóRamana Maharshi, quien nos lego luces como:

  • Cuando el ego cesa de existir, las acciones se vuelven espontáneas. Nadie triunfa sin esfuerzo. El control mental no es su derecho de nacimiento. Los pocos que triunfan deben su buen éxito a la perseverancia. El esfuerzo es necesario hasta el estado de Realización. Aún entonces, el Yo ha de volverse evidente espontáneamente; de otro modo, la felicidad no será completa. Hasta ese estado de espontaneidad, deberá haber esfuerzo en una forma u otra.
  • Indagando "¿Quién soy Yo?". El pensamiento "¿quién soy Yo?" destruirá todos los demás pensamientos, y al igual que la estaca utilizada para remover la pira funeraria, también acabará destruyéndose. En ese momento surgirá la Realización del Ser
  • Cuando surjan pensamientos, no hay que perseguirlos, sino preguntarse: "¿A Quién surgen? No importa cuantos pensamientos aparezcan. En la medida en que lo vayan haciendo, hay que indagar con diligencia, "¿A quién surge este pensamiento?". La respuesta que emergerá, será "A mí". Por consiguiente, si uno se pregunta "¿Quién soy Yo?", la mente se remontará a su origen, y el pensamiento que surgió se aquietará. Mediante una práctica repetida de esta manera, la mente desarrollará la habilidad de permanecer en su origen.
  • Aparte de la indagación, no existen otros medios adecuados. Si se busca controlar la mente a través de otros medios, parecerá que está controlada, pero se manifestará de nuevo. También por medio del control de la respiración, la mente se tranquilizará, pero sólo mientras dure este control, y cuando se reanude la respiración, la mente también comenzará de nuevo a agitarse y a vagar impulsada por las impresiones residuales.
  • El origen de la mente y la respiración es el mismo. El pensamiento, indudablemente, es la naturaleza de la mente. El pensamiento "Yo" es el primero que surge en la mente, y esto es el ego. Del mismo lugar que se origina el ego, también se origina la mente. De modo que, cuando la mente se tranquiliza, se controla la respiración, y cuando se controla la respiración, se aquieta la mente. La respiración es la forma burda de la mente. Por lo tanto, el ejercicio de controlar la respiración no es más que una ayuda para tranquilizar la mente, no la destruirá.
  • Al igual que la práctica de control de la respiración, la meditación en las formas de Dios, la repetición de mantras, la restricción en la alimentación, etc., no son más que ayudas para tranquilizar la mente
  • Lo que realmente existe, es sólo el Ser. El mundo, el alma individual y Dios, son apariencias en él. El Ser es aquello donde no aparece absolutamente ningún pensamiento "Yo". Eso se denomina "Silencio". El Ser mismo es el mundo; el Ser mismo es el "Yo"; el Ser mismo es Dios; todo es el Ser.
  • Es importante que aquel que se establece en su Ser (atma nishta), trate de evitar desviarse en lo más mínimo de este estado de absorción. Si se desvía de su verdadera naturaleza, puede ver ante sí resplandores brillantes, etc., oír sonidos (inusuales) o aceptar como reales las visiones de dioses que aparecen dentro o fuera de él. No debe dejarse engañar por esto, y tiene que olvidarse a sí mismo. (CONTINUARÁ...)