EL GRAN MAESTRO ZEN MA-TSU

CHALEMORVAN
Muchas enseñanzas encontramos en el Zen, en donde cada una de ellas añudan a vivar el templo de sabiduría de cada uno de nosotros que nos permite alumbrar esas senda donde debemos tranistar en esta oportunidad por esta dimensión.
El Zen ha contado con grandes maestros que han legado enseñanzas que permiten a los interesados en él adentrarse en su alcance y obtener todos aquellos conocimientos que de alguna manera ayudan a crecer espiritualmente
Considerese, que el Zen no se interesa en ninguna abstracción ni conceptualización. No tiene ninguna doctrina o filosofía especial, ningún credo ni dogma formal y enfatiza su libertad de todo pensamiento fijo, esto la hace verdaderamente espiritual.
Más que cualquiera otra escuela de misticismo oriental, Zen está convencido de que las palabras nunca expresarán la verdad última. Debe haber heredado su convicción del Taoísmo, que mostraba la misma actitud sin compromisos. "Si alguien pregunta sobre el Tao y otro le responde", dijo Chuang Tzu, "ninguno de ellos lo conoce".
Zen es descrito como: Una transmisión especial externa a las escrituras. No sostenida por palabras ni letras, Apuntando directamente a la mente humana, Mirando directamente a la naturaleza propia y alcanzando el estado de Buda. Esta técnica de "apuntar directamente" constituye el sabor especial de Zen. Es típico de la mente japonesa, que es más intuitiva que intelectual y que le gusta entregar los hechos como hechos, sin comentario alguno. Los maestros Zen no son adeptos a la palabrería y aborrecen todo tipo de teorización y especulación. De esta manera desarrollaron métodos que apuntan directamente a la verdad, con acciones y palabras repentinas y espontáneas, que exponen paradojas del pensamiento conceptual y, como los koans, están orientados a parar el proceso mental del pensamiento, preparando así al estudiante a la experiencia mística. Esta técnica se ve muy bien ilustrada en los siguientes ejemplos de cortas conversaciones entre maestro y discípulo. En estas conversaciones, que forman la mayor parte de la literatura Zen, los maestros hablan lo menos posible y usan sus palabras para cambiar la atención del discípulo desde los pensamientos abstractos a la realidad concreta.
Tenga presente, que la enseñanza del Zen emplea un método directo para conseguir el despertar del adepto, es un sistema que conduce a la metafísica de modo directo, aunque tal vez sería más atinado decir que señala directamente a la metafísica, tomando como soporte ritual el instante presente, lo natural, espontáneo y cercano, esto es, la propia cotidianidad. Pero se trata de que el alumno lo vea todo de nuevo, de conseguir que observe la realidad que permanece "oculta ante sus ojos", pero eso no se logra corrigiendo algún tipo de anomalía visual: es la psique la que debe ser reeducada, y esto requiere, evidentemente, de métodos capaces de lograr el rompimiento de nivel psicológico necesario
Uno de esos grandes maestros ha sido Ma Tsu, que al respecto, oshogulapp.com nos aporta, que Ma-tsu está considerado unánimemente como uno de los grandes maestros de todos los tiempos, siendo uno de los que más contribuyo a la reformulación típicamente china del Zen. De Ma-tsu se dice que "tenía mirada de tigre y andares de búfalo, podía alcanzar con la lengua hasta cubrirse la nariz y tenía marcas en forma de rueda-de-mil-rayos en las plantas de los pies". Con él se consolida una particular forma de instrucción:
Un día, un monje fue a ver al maestro Ma-tsu en busca de iluminación:
"Maestro, ¿cual es el mensaje último de la doctrina de Buda?"
Ma-tsu se puso muy serio y dijo con solemnidad: "Te lo diré. Pero cuando se discute sobre estos temas tan profundos primero hay que hacerle una postración de reverencia al Buda"
El monje se aprestó a cumplir y adoptó la posición de postrarse, entonces el maestro le dio una gran patada en el culo. Esta inesperada patada llevó al monje a una risa incontrolada y disolvió por completo sus dudas; en ese instante alcanzó su satori. En los siguientes años, siempre decía: "Desde que recibí la patada de Ma-tsu, no he podido parar de reír".
Ma-tsu sostenía que "el Tao nada tiene que ver con la disciplina" e instruía a sus discípulos por medio de gritos súbitos, golpes y empujones, gestos sin palabras y bruscas paradojas. Cuando no le quedaba más remedio que dar un sermón, decía:
"Apartarse de lo malo y apegarse a las cosas buenas y meditar sobre el vacío y entrar en estado de samadhi [concentración]: todo esto es 'hacer algo'. Quienes 'hacen algo', corren en pos de un objeto externo y son los que más alejados están del Tao.
Estos 'oyentes' están extraviados, no llegan a percibir que
Desde el punto de vista del Bodhisattva, todo esto se parece a la tortura del infierno"
Tal y como vimos antes, Ma-tsu hablaba por propia experiencia (link a Huai-jang) y mostraba un especial genio y fiereza en la transmisión directa su sabiduría:
Un día, Ma-tsu salió a pasear con su discípulo Pai-chang cuando vieron una bandada de patos salvajes volando :
"¿Que es eso?", pregunto Ma-tsu
"Patos salvajes", respondió Pai-chang
"¿Donde van?"
"Ya no están, se han alejado volando"
De repente Ma-tsu agarró la nariz de Pai-chang y la retorció hasta que éste gritó de dolor. "Entonces", exclamó el maestro "¿como es posible que ya no estén?"
En ese momento Pai-chang alcanzó
Se cuenta en la literatura Zen la siguiente historia acerca de Huai-jang, cuando éste iniciaba al que sería su sucesor Ma-tsu, que entonces estaba practicando la meditación en posición de sentado:
-Su reverencia -preguntó Huai-jang-: ¿qué objeto tiene meditar sentado?
-Convertirse en un Buda -contestó Ma-tsu.
Entonces Huai-jang tomó una baldosa y comenzó a pulirla sobre una roca.
-¿Qué hace usted, maestro? - preguntó Ma-tsu.
-La estoy puliendo para hacer un espejo- dijo Huai-jang.
-¿Y cómo va a hacer que una baldosa pulida se convierta en un espejo?
-¿Y cómo va a hacer que meditando sentado se convierta en Buda?
