
CHALEMORVAN
Todos nos enfrentamos en nuestra existencia con despedidas, no solamente de los escenarios en donde actuamos, muchas veces con nostalgia,luchando con las emociones que se generan dependiendo del afecto, la carga que hemos propiciado en el lugar de los hechos, gracias a nuestra interrelación, rol que desempeñamos .
Hay también las emociones , sentimientos que se dan cuando en esas despedidas se han considerado afectos, simpatía, encuentros con personas con quienes nos toca comparrtir de acuerdo a nuestro rol humano sea bajo el calificativo de la amistad, familia, esposa, compañeros, padres.
Lo cierto, que en la medida que hemos dado paso al condicionamiento, la dependencia, apegogracias a los constantes enuentros, lazos depositando en ellos cargas energéticas de emociones, sentimnientos afectivos, las despedidas se tornan duras pruebas en saberlas aceptar.
Debemos estar siempre preparados para ello, a fin de no darle paso al sufrimiento, la tristeza, todo lo contrario, saber utilizar el tiempo que se nos da de permanecer juntos y disfrutarlo intensamente, puesto todo principio tiene su fin en todos los aspectos, desde del que involucra que nacemos para morir, como el que en cualquier momento nos toca partir a otros escenarios, sin dejarnos atrapar de la nostalgia, del hecho cierto de la separación.
En la medida que hemos cultivado nuestras fortalezas, adentrado en nuestra potencialidad espiritual, estar plenamente convencido de que somos transitorios, ocupando un vehículo físico en esta oportunidad, sabemos que debemos estar preparados para las despedida,de haber cumplido con nuestras relaciones con aquellos con quienes nos ha tocado compartir sin dejarnos jamás aprisionar de la melancolía, de la pena, tristeza, todo lo contrario, si supimos utilizar el tiempo que se nos dio al permanecer junto en esas realciones y trabajo en pro de nuestro crecimiento, debemos sentirnos felices de que hemos sabido manejar adecuadamente nuetra inteligencia emocional, nuestros sentimientos, más cuando originamos con quienes compartimos fortaleza, alegría,superación.
En un blog alguien escribio lo siguiente, que considero oportuno exponerlo para quienes les interesan este tema: Decir adiós es mucho más difícil si se tiene la certeza de que el sentimiento nunca ha de irse. Despedirse es más duro cuando se sabe que en el corazón permanecerá un siempre tú. Pero decir adiós es más sano que mantener la esperanza cuando la sabia voz de la inteligencia dice que nada es posible ya. Tal vez la decisión duela un poco y quizá destroce el alma... pero ese adiós, al final, fortalecerá el espíritu. No hay posibilidad alguna de mantener lo que ya no existe. No es sano estar allí cuando la ausencia del corazón es más fuerte que la presencia del cuerpo. Pero decir adiós también hará que mi cuerpo extrañe la presencia y que odie la ausencia.
Confiamos que ya el lector interesado en los efectos de la despedida esta plenamente identificado de su alcance y reprecusiones de acuerdo a lo atento que ha estado en el manejo de los sentimientos que ellas generan y ha sabido comprender el por que se dieron esas uniones, que se obtuvo de ellas, que tanto se creció y como aprovecho la oportunidad de estar en el momento preciso que le correspondía actuar.

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados