
CHALEMORVAN
En nuestro tránsito por esta dimensión debemos interrelacionarnos con nuestros semejante y ello definitivamente nos pone a prueba del apego, que de no saberselo manejar, da paso al sufrimiento, afectando seriamente nuestro comportamiento que puede afectarnos física y psíquicamente.
Antony de Mello, señala, que; "El mundo está lleno de sufrimientos; la raíz del sufrimiento es el apegó; la supresión del sufrimiento es la eliminación del apego”.
Por tanto, no nos sorprende leer que se escriba, que una relación es de apego si produce sufrimiento; no hay sufrimiento, sin apego. La condición del sufrimiento es el apego. Tú puedes irte o puedes quedarte; pero si yo sufro es porque estoy apegado y si estoy apegado a ti es porque estoy inseguro de mí, porque necesito un punto de apoyo exterior. Si estoy apegado a ti, es porque estoy inseguro de mí. Si yo estoy apegado a ti estoy violando tu libertad, si tú estas apegado a mí, entonces también estas violando mi libertad.
Buddhadāsa no indica que debemos poner fin al sufrimiento exactamente donde está la causa del mismo. Lo que debemos hacer es investigar y descubrir de qué manera el sufrimiento surge en nosotros cada día y cuál es la raíz que lo origina. Luego debemos cortar esa raíz en particular. El sufrimiento de ayer ya ocurrió y se fue. No puede volver, pasó y terminó. Es el sufrimiento que surge hoy, exactamente ahora, el problema. El sufrimiento que pueda surgir mañana aún no es un problema, pero el sufrimiento que está surgiendo y existiendo exactamente ahora debe ser erradicado. Y ¿dónde debe ser erradicado? Debe ser erradicado en su raíz. Debemos estudiar la vida hasta comprender que, como dice el Buddha, el sufrimiento surge simplemente de agarrar y aferrar.
Debemos eliminar el sufrimiento en su raíz: el agarrase y prenderse a las cosas. El sufrimiento proveniente del apego a la riqueza debe ser erradicado ahí mismo, en ese apego. El sufrimiento proveniente de agarrarse y aferrarse a las ilusiones de poder, prestigio, honra y fama, debe ser erradicado ahí, en ese agarrarse y aferrarse. Ahí, la riqueza, el poder y el prestigio no serán un sufrimiento. Por lo tanto, encuentren dónde surge y elimínenlo en ese lugar. En palabras de antiguos sabios del Dhamma: «Por el mismo camino que eso sube, tráiganlo para abajo».
Definitivamente, debmos fortalecer nuestro espíritu, saber que somos seres transitorios, que no debemos anclarnos, no dejarnos aprisionar por los apegos de ninguna clase, que debemos de estar atento en nuestras interrelaciones, no permitir condicionamientos,
Considere lo que alguien señala, que nuestro sufrimiento procede del apego a las personas y las cosas, de nuestros repetidos intentos por encontrar algo duradero, cuando no hay nada permanente que hallar.
Queremos conservar las cosas que nos producen placer. Sin embargo, el mundo que nos rodea y nosotros mismos, cambia momento a momento.
Hay otro camino. Podemos dar un paso adelante al mundo de la impermanencia. Puede que aquí hallemos una nueva libertad. Todos los jardineros saben que la impermanencia de las flores es lo que las convierte en algo precioso. La belleza del mundo está en ese mismo movimiento constante.
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