CHALEMORVAN


Mientras transitamos por esta dimensión en donde estamos sometidos a constantes estímulos que acicatean nuestro comportamiento, estímulos externos e internos que sondean nuestras emociones, sentimientos, no estamos libres de lo que la tristeza puede generar, cuando se le da la oportunidad de que se manifieste y nos ponga a prueba de los efectos que es capaz de manifestar, como la rabia, la ira, la apatía, la soledad, el aburrimiento, frustración, todo aquello que nos conlleva a dar paso a un nivel de conciencia que de no sabérsele manejar, puede originarnos serios problemas en nuestra conducta, en nuestro crecimiento personal. Todo dependerá del nivel que hemos alcanzado.

Se ha escrito, que la tristeza es una de las emociones básicas del ser humano, junto con el miedo, la ira, el asco, la alegría y la sorpresa. Estado afectivo provocado por un decaimiento de la moral. Es la expresión del dolor afectivo mediante el llanto, el rostro abatido, la falta de apetito, etc. A menudo nos sentimos tristes cuando nuestras expectativas no se ven cumplidas, cuando las circunstancias de la vida son más dolorosas que alegres. La alegría sería la emoción contraria.

Desde luego, el hecho de darle paso a que la tristeza surja nos conlleva a reflexionar el por qué de ello, todo depende de las expectativas que esperábamos en algo que queríamos lograr y por algunas causas están no se logran, más cuando hemos optimizados que los logros nos conllevaría a cumplir con los objetivos que nos habíamos propuesto alcanzar.

Por su puesto, la tristeza se siente con más efecto cuando está en juego por ejemplo los sentimientos, las esperanzas que hemos puesto en lograr lo que nos hemos propuesto, por ejemplo cuando, en la parte afectiva no se obtienen los resultados que un o esperaba, más cuando se le puso todo el empeño. No obstante, habría que detenerse a evaluar el por qué ello no se dio, cuáles fueron las causas para evitar volver a cometer los mismos errores, fortalecer nuestras acciones, manejar adecuadamente los sentimientos, emociones, relaciones.

Fortalecer nuestras debilidades, ser más objetivo en la manera de proceder, manejar adecuadamente todo lo concerniente a la confianza, dependencia, con acciones fiables, objetivas que garanticen resultados positivos. No dejarnos embriagar por las ilusiones, la fantasía .

Al respecto de la tristeza alguien se expresaba señalando, que las tristezas del alma son las más difíciles de sanar porque son algo que se levanta con nosotros y también se acuesta en nuestra cama. Aunque hay maestros espirituales, pensadores que manifiestan otra opinión.
Siempre que escribimos algo, es para que otra persona nos lea y sienta que necesitamos algo de ellos, quizás una llamada o simplemente unas palabras de aliento.
Cuando llegue el día triste, cuando nada salga bien en nuestras vidas, cuando sintamos que sólo hay cabida para la tristeza… recordemos los momentos alegres que también tuvimos, puede haber muchas razones para sentirnos así.

Se nos señalaba, que no se debe olvidar que la pena y la tristeza son vacíos de nuestras vidas, algo que queremos y no tenemos, ese algo que nos hace despertar queriendo estar en otro lado y en otro momento.

El poeta chileno Pablo Neruda nos lega un hermoso poema a la tristeza que llamó:

ODA A LA TRISTEZA
Tristeza
, escarabajo
de siete patas rotas,
huevo de telaraña,
rata descalabrada,
esqueleto de perra:
Aquí no entras.
No pasas.
Ándate.
Vuelve
al Sur con tu paraguas,
vuelve
al Norte con tus dientes de culebra.
Aquí vive un poeta.
La tristeza no puede
entrar por estas puertas.
Por las ventanas
entra el aire del mundo,
las rojas rosas nuevas,
las banderas bordadas
del pueblo y sus victorias.
No puedes.
Aquí no entras.
Sacude
tus alas de murciélago,
yo pisaré las plumas
que caen de tu manto,
yo barreré los trozos
de tu cadáver hacia
las cuatro puntas del viento,
yo te torceré el cuello,
te coseré los ojos,
cortaré tu mortaja
y enterraré tus huesos roedores
bajo la primavera de un manzano
.

Osho por su parte analiza la tristeza de otra forma y comenta: no te identifiques con la tristeza. Transfórmate en su testigo y disfruta del momento de tristeza, porque la tristeza tiene su propia belleza. Nunca te has fijado en ello. Te identificas tanto, que nunca penetras en la belleza de un momento triste. Si te fijas, te sorprenderás de los tesoros que te has estado perdiendo. Fíjate: cuando eres feliz nunca eres tan profundo como cuando estás triste. La tristeza tiene profundidad; la felicidad tiene algo de superficial. Observa a la gente feliz.

Sumérgete en su profundidad, obsérvala. La felicidad es ruidosa; la tristeza tiene un cierto silencio. La felicidad puede ser como el día, la tristeza es como la noche. La felicidad puede ser como la luz, la tristeza es como la oscuridad. La luz va y viene; la oscuridad permanece, es eterna. La luz se presenta a veces; la oscuridad está siempre ahí. Si penetras en la tristeza sentirás todas estas cosas. De pronto te darás cuenta que la tristeza está ahí como un objeto, tú la estás observando, eres testigo de ella, y repentinamente empiezas a sentirte feliz. ¡ Qué bella es la tristeza!

Una flor de la oscuridad, una flor de eterna profundidad. Como un abismo sin fondo, tan silenciosa, tan musical; no hay ruido en absoluto, ninguna perturbación. Uno puede ir cayendo en ella incesantemente y uno puede salir de ella absolutamente rejuvenecido. Es un descanso.

Depende de la actitud. Cuando te entristeces piensas que te ha sucedido algo malo. El que algo malo te ha ocurrido es sólo una interpretación y entonces tratas de escapar. Nunca meditas sobre ello. Luego quieres ir a ver a alguien; a una fiesta, al club, o enciendes la televisión o la radio, o empiezas a leer el periódico; haces algo para poder olvidar. Esta— que la tristeza es algo malo—es una actitud errónea que te ha sido transmitida: No hay nada malo en ella. Es otro polo de la vida.