AKENATON
De este modo, en el año 1352 a.C. Amenhotep se convirtió en el décimo faraón de la XVIII dinastía de Egipto. Pero duraría poco tiempo con este nombre, pues unos años antes de la revolucionaria reforma religiosa que impulsara, decidió cambiarlo por Akenatón (“Atón está satisfecho”), en honor a Atón, el dios que a partir de ese momento y por propia voluntad vendría a sustituir al resto de los dioses. Al ser coronado adoptó los títulos tradicionales. Durante los primeros años de reinado prestó especial atención a Heliópolis y a su clero (como lo hicieron los faraones que prepararon el camino para el atonismo), con el fin de frenar las ambiciones tebanas, cuyo clero cada vez tenía más poder, y también debido probablemente a la cercanía de los heliopolitanos al ideal solar del rey. Hizo construir varios templos en Karnak para dar culto al dios solar y se autoproclamó gran sacerdote. Durante los primeros cinco años de su reinado no acaeció ningún problema, se estaba gestando el cambio. Se mantuvo en Tebas, y levantó varias construcciones. Entre las obras edificadas en este periodo ya surgen algunas dedicadas a Atón, simbolizado por el disco solar, y como novedad artística: la nueva técnica de utilizar bloques pequeños de piedra caliza, que facilitaba su transporte y construcción.


CHALEMORVAN
Egipto esá llena de mucha historia, una civilización determinante en la vida de este planeta, especialmente su historia antigua, en donde sus reyes han dejado testimonio de su grandeza, de los misterios que manejaron, así como de su sabiduría. Uno de ellos que no puede ignorarse es justamente Akenaton
Se ha escrito que Akenatón se llamó primero Amenhotep y era el más pequeño de seis hermanos.También es conocido como Akhenatón, Ecnatón, Ijnatón, Amenhotep IV, o Amenofis IV, nombre helenizado.[6] La transcripción de los jeroglíficos de su primer nombre de Trono y de nacimiento es Nefer-Jeperu-Ra Amen-Hotep.
Fue hijo de Amenhotep III y de la reina Tiye. Sucedió a su padre tras la prematura muerte del príncipe Thutmose, sucesor por orden de primogenitura, prácticamente a la vez que la de Amenhotep. De hecho, no figura como heredero en ningún documento ni monumento de la época de su padre
Amenhotep nunca quedó inmortalizado en las representaciones familiares y siempre fue excluido de las ceremonias de los templos y los actos oficiales a los que acudían sus hermanos y hermanas. Sin embargo, la reina Tiye movió cielo y tierra para que, al morir el padre y el hermano mayor, fuera el pequeño de la familia el que ocupara el trono, antes que cualquier otro hijo de otra reina. (Como los faraones eran polígamos o polisexuales o poliamantes, solía existir una esposa principal, que en este caso era Tiye, y luego otras reinas cuyos hijos tenían menos preferencias a la hora de acceder al trono.)
Se agrega que sin embargo, el faraón Akenatón no sólo fue el responsable de un cambio drástico en la religión, sino también en el arte. Desde su llegada al poder se hizo representar fidedignamente, rompiendo con los cánones de un arte milenario que representaba a los reyes egipcios idealizados. Los relieves, las pinturas y, sobre todo, las estatuas de Akenatón, mostraban al pueblo a un faraón de anchas caderas, pechos prominentes y rostro extremadamente afilado, aparte de unos dedos de manos y pies anormalmente alargados
El cargo de Gran Esposa Real o Ta hemet nesu fue Nefertiti quién era de una gran belleza, y posiblemente tenía unas grandes dotes, pues con ella la figura de la Gran Esposa Real alcanzó cotas nunca vistas. Cabe mencionar que no existen registros de un faraón reinante y su principal esposa, ambos portando cartuchos reales. Una teoría sostiene que llegó a ser corregente junto a su marido con el nombre de Neferneferuatón. Incluso se piensa que, a la muerte de su marido se convirtió en reina-faraón durante un corto periodo de tiempo con el nombre de Semenejkara.
También cabe destacar la figura de Kiya, mencionada como "La amada esposa" esposa secundaria de Ajenatón, quién muy probablemente haya cobrado relevancia por dotar de un hijo varón al rey (el principe Tut-anj-atón, el futuro Tutanjamon).
Asimismo, como era costumbre en los reyes de la Dinastía XVIII, heredó de su padre Amenhotep III el harén real, conteniendo a la princesa mitannia Taduhepa fruto de tratados diplomáticos, enviada para fortalecer aún más las relaciones entre Egipto y Mitanni durante el reinado de su padre Amenhotep III.
Durante los reinados de Amenhotep III y Thutmose IV, el clero de Amón había sido desplazado por el de Ra y se había introducido el culto a Atón aunque como un dios secundario.
Su padre había protegido el culto solar, y se deificó en vida. Ajematón llevó al límite este sentido religioso de adoración del símbolo solar, convirtiendo a Atón en el dios personal del Faraón y por ende en el de todos y cada uno de sus súbditos. El año diez de su reinado, Ajenatón ordenó borrar el nombre de Amón y su esposa Mut de todos los monumentos, (hasta de los cartuchos con los nombres de todos los faraones, incluido su padre) y cerrar los templos de todos los dioses. Este decreto traía consigo una consecuencia económica: al cerrar los templos, los beneficios económicos de que disfrutaban los sacerdotes desaparecían, y las tierras asignadas a ellos y sus rentas revertían a la corona, dejando a los sacerdotes sin las inmensas riquezas que acumulaban cada año.
Ajenatón tuvo una numerosa prole de su unión con Nefertiti, prácticamente todo niñas. A continuación se señalan: Hijas nacidas de Nefertiti:
Wikipedia agrega, que para oponerse al poder de la hegemónica clase sacerdotal, Ajenatón generó una reforma religiosa en torno a un nuevo culto monoteísta , el atonismo, en torno a un Dios-Sol (como lo era anteriormente Ra) único, llamado Atón. Atón se simbolizaba con un gran disco solar alado, del que salían brazos en disposición radial, que acababan en manos con el signo anj de la vida, para recoger las ofrendas, dando a cambio luz y vida). Se representaba con una serpiente. El faraón era el único profeta de Dios e intermediario ante los hombres. (Quizá este fue el comienzo de la primera religión monoteísta.)
Para iniciar su revolución buscó apoyo del clero de Heliópolis. Ordenó cerrar todos los templos del dios Amón. A los sacerdotes les quitó los privilegios y confiscó todas las posesiones de los templos. Como sumo sacerdote de Atón, no aceptaba la autoridad del sumo sacerdote de Amón, que tenía el título de Jefe de los sacerdotes de todos los dioses y un gran poder político, y también suprimió el culto a Osiris, ya que el destino en el Más Allá dependía de la lealtad al faraón. Pero el pueblo seguía adorando a los dioses antiguos. Atón era un dios universal, creador de todas las cosas y anterior al mundo. Su culto no enraizó en el pueblo ya que incluso en la propia capital se han hallado estatuas de otros dioses instaladas en esa época.
Erigió una nueva capital en el desierto, Ajetatón, que significa ‘el horizonte de Atón’ o ‘próxima a Atón’ (actualmente sus ruinas son conocidas con el nombre árabe de Tell el-Amarna). La ciudad quedó consagrada al dios Atón. Allí se retiró Ajenatón para adorar a su dios. Hizo construir templos con grandes patios, ya que el culto solar debía hacerse al aire libre.
Con el cambio de religión promovió también un cambio en los usos artísticos, por el que las representaciones humanas se volvieron mucho más realistas y se abandonaron las convenciones usadas hasta entonces (pero que se volvieron a usar después de la muerte de Ajenatón
Bien poco se sabe de los últimos años del reinado de Ajenatón. Casi todas sus hijas murieron entre el año 14 y el 17, la reina madre Tiyi ya no estaba, y posiblemente la esposa secundaria Kiya había caído en desgracia. Por otro lado, Nefertiti seguía escalando posiciones y, convertida en corregente del rey, absorbía cada vez más poder. Y, a falta de una reina para los dos corregentes, Ajenatón se casó con sus hijas mayores y elevó a la primogénita, Meritatón, al rango de gran esposa real.
Ajenatón se preocupó más de las cuestiones religiosas que de la política. Durante su reinado fue asesinado Rib-Adda, el rey de Biblos, a pesar de que el ejército egipcio acudió en su ayuda. Los hititas aliados con sus vecinos amorreos y babilonios aprovecharon esta ocasión para llegar hasta las mismas fronteras de Egipto, y todas las colonias sirias se perdieron.
Se desconocen las causas de la muerte de Ajenatón, pero si padecía del síndrome de Marfan, lo que explicaría sus características físicas y la prematura muerte de sus hijas, fue fruto de la enfermedad. Tras el fin de su reinado, Egipto volvió atrás en su política (se sospecha que pudo haber luchas internas, aunque no es seguro).
Bien poco se sabe de los últimos años del reinado de Ajenatón. Casi todas sus hijas murieron entre el año 14 y el 17, la reina madre Tiyi ya no estaba, y posiblemente la esposa secundaria Kiya había caído en desgracia. Por otro lado, Nefertiti seguía escalando posiciones y, convertida en corregente del rey, absorbía cada vez más poder. Y, a falta de una reina para los dos corregentes, Ajenatón se casó con sus hijas mayores y elevó a la primogénita, Meritatón, al rango de gran esposa real.
Ajenatón se preocupó más de las cuestiones religiosas que de la política. Durante su reinado fue asesinado Rib-Adda, el rey de Biblos, a pesar de que el ejército egipcio acudió en su ayuda. Los hititas aliados con sus vecinos amorreos y babilonios aprovecharon esta ocasión para llegar hasta las mismas fronteras de Egipto, y todas las colonias sirias se perdieron.
Con la muerte de Akenatón y Nefertiti, y finalizada la experiencia atoniana, la capital Aketatón había cumplido su misión. La corte real regresa a Tebas. Según Redford la ciudad perduró por lo menos hasta tres años después de la muerte de Akenatón
