

CHALEMORVAN
Casi todos en alguna oportunidad hemos experimentado la angustia, determinado su alcance, repercusiones, todo lo que puede gnerar afectar nuestra salud física y mental.
Al respecto se puede señalar, que Para Kierkegaard, el hombre tiene conciencia de sí mismo como un absurdo; el hombre vive lleno de misterios y paradojas, con un sentimiento de angustia, hasta que salta a la fe
Se recuerda que para Sartre se usa el término angustia para el reconocimiento de la libertad total de elección a la que hace frente el hombre en cada momento. Sartre piensa que la mente cobarde recurre a la fe para aliviar la angustia provocada por la idea de un universo sin sentido.
La angustia no es sólo un estado de ánimo, sino que es la situación intelectual en el que el ser humano valora el sentido de la existencia y como resultado predomina el sinsentido o el misterio. Para Kierkegaard, es la experiencia decisiva de la vida del hombre, aquella experiencia en la que la persona se determina como espíritu o se desconoce como tal. Por tanto, la angustia abre la posibilidad de que el hombre se salve o se condene a sí mismo. Discrepo cuando dice que la angustia no es un fenómeno psicológico (estudiar a Freud), pues la angustia tiene mucho de psicológico: desde sensaciones de ansiedad y depresión hasta la dificultad para tomar decisiones. No obstante, es cierto que compromete al ser del hombre en su integridad, pero no en vistas al fin, que para él es la salvación, si no en sí mismo, como individuo que debe desarrollar su objeto natural: el de ser hombre filósofo: que busque resolver su idiosincrasia.
images.google.com.ve agrega, que en consonancia con Martin Heidegger, hay que decir que la angustia es la experiencia por la que el hombre se abre por primera vez a su propio ser; pues es indudable que en los primerizos pensamientos en torno al sentido de la existencia surgió la angustia, o fue está la que los motivó. Así, es mediante la angustia que el ser se singulariza y hace notoria su libertad.
Por ejemplo, la angustia existencial es un estado comprensible en los primeros pensamientos de toda persona, sin embargo es reprochable cuando esta se mantiene en un estado permanente; y más, cuando la angustia se manifiesta ante algo sin objeto final como es la existencia (incierta). Cierto es que la angustia es una indiscutible muestra de libertad, como dice Sartre
Wikipedia, nos agrega, que La angustia es un estado afectivo de carácter penoso que se caracteriza por aparecer como reacción ante un peligro desconocido o impreciso. Suele estar acompañado por intenso displacer psíquico y por pequeñas alteraciones en el organismo, tales como elevación del ritmo cardiaco, temblores, sudoración excesiva, sensación de opresión en el pecho o de falta de aire (de hecho, “angustia” se refiere a “angostamiento”). En el sentido y uso vulgares, se lo hace equivalente a ansiedad extrema o miedo. Sin embargo, por ser un estado afectivo de índole tan particular, ha sido tema de estudio de una disciplina científica: la Psicología, y especialmente del Psicoanálisis, que ha realizado los principales aportes para su conocimiento y lo ha erigido como uno de sus conceptos fundamentales. Como todos los conceptos freudianos, el de Angustia fue construido por Freud poco a poco, articulándose a la vez con los demás que integraban la teoría psicoanalítica en pleno desarrollo, y creciendo a la luz de los nuevos descubrimientos que el maestro vienés realizaba en su practica clínica
Puede considerarse a la angustia como una señal de alarma, al movilizar los diversos mecanismos de defensa de la personalidad ante distintas situaciones agresivas para ella.
Es un trastorno bastante frecuente, observándose que alrededor del 20 al 30% de la población la ha padecido en algún momento de su vida.
En los últimos años, la angustia ha sido objeto de estudio desde diferentes puntos de vista, psicológico, social, filosófico y biológico; motivados por su creciente frecuencia.
Algunos consideran a la ansiedad como equivalente a la angustia, ya que actualmente resultan muy difíciles de diferenciar, a pesar de tener diferencias desde el punto de vista clínico.
¿Cómo se manifiesta? para cancerteam.com ar.Cuando está dentro de ciertos límites, la angustia se siente como cierto grado de tensión o malestar que promueve que el sujeto actúe en consecuencia.
El problema se presenta cuando empieza aumentar este afecto o irrumpe en forma más o menos violenta. El cuerpo es su registro: disnea, palpitaciones, sudoración, estrechez en el pecho, mareos, náuseas, diarrea, temblores, dificultad para articular palabras o para quedarse callado, verborragia, mutismo, etc.
Ciertos ritmos del cuerpo enloquecen, salen de la medida y afectan los aspectos motores, sensitivos e ideacionales: quedarse paralizado o salir corriendo; gritar o quedarse sin voz; no poder pensar o asociar ideas a un ritmo maníaco.
La angustia se siente en el cuerpo y complica su normal funcionamiento silencioso, con ritmos más o menos constantes, desapercibido. Gracias a este olvido del cuerpo es que podemos concentrarnos en las distintas escenas del mundo: trabajamos, estudiamos, amamos, descansamos, etc. Siempre que se nos hace demasiado presente el cuerpo como organismo, es para molestar, perturbar, doler.
En el límite podemos decir: se está en el cuerpo o se está en el mundo. Entendiendo por mundo la realidad compartida en relación a nuestros semejantes, presente normalmente aún en los momentos de soledad
Cómo se registra subjetivamente?
-Detención del deseo (" Ya no me importa nada, todo me da igual")
-Indefensión (" Estoy a merced de Ustedes, puede pasarme cualquier cosa")
-Impotencia (" No puedo hacer nada, esto me supera totalmente")
-Desconocimiento de sí (" Ya no soy yo misma, no puede haberme pasado a mí")
-Sensación de vacío ("Estoy como en el aire, no sé donde estoy parada")
-El sujeto queda sin recursos: cuando más quiere escapar, más se aproxima a lo que lo angustia y es sobrecogido por una situación de carácter inespecífico, no puede discriminar claramente su lugar, no como sujeto ni como objeto, se siente acorralado por algo externo y a la vez íntimo, que no puede reconocer como propio, le es ajeno, pero le concierne demasiado imponiéndosele con perentoriedad
Por último, considermos lo que Freud señala respecto a la angustia, pues fue uno de los que más la ha estudiado
"Pienso que la angustia se relaciona con el estado subjetivo abstraído de cualquier objeto, mientras que en el miedo la atención está dirigida precisamente hacia un objeto

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