EL FILM¿Y TU QUE SABES?
Durante muchos años se ha atacado por ejemplo, el alcance, repercusiones que la ciencia parapsicológica lega en pro del conocimiento, de la humanidad, hasta el extremo de leer muchas opiniones sin basamentos científicos, simplemente por el afán de criticar por criticar que realmente distorsionan el esfuerzo que serios investigadores han venido realizando en pro de la explicación de los denominados fenómenos paranormales.
Así mismo, hay otros fenómenos que aparecen en nuestro Planeta que invitan a quienes están interesados en determinar sus causas a investigarlos, a dar respuestas a fin de conocer de su esencia. No obstante, hay muchos que todavía no tienen el aval científico que justifiquen su razón de ser y pasan a ser criticados, no aceptadas sus explicaciones.
En el presente, se manifiesta la resonancia que ha originado todo lo relacionado con el mensaje, curación del agua producto de las instigaciones un poco criticadas del japonés Masuro Emoto.
Lo cierto, que muchas de estas situaciones pueden ser comprendidas si uno se detiene a ver el film ¿Y tu qué sabes’? que ha sido éxito de taquilla en los Estados Unidos
Tal como lo indica geociencia .com se trata de un falso documental, que sólo funciona como herramienta propagandística de sus patrocinadores: “
¿Y tú qué sabes? realiza una curiosa mezcla de teoría cuántica, neurociencia barata y teología, con la cual pretende trasmitir el mensaje de que cada uno, en un sentido literal, crea su propia realidad.
La cinta comienza exponiendo superficialmente algunos conceptos de física cuántica, centrándose en el principio de indeterminación de Heisenberg, planteando más adelante algunos interrogantes sobre la percepción de la realidad, que pueden dar pie a alguna reflexión interesante. Sin embargo, a medida que avanza la película se mezcla cada vez más la ciencia con lo esotérico, buscando un sensacionalismo totalmente gratuito y absurdo.
Si el falso objetivo del documental es exponer las implicaciones filosóficas de la mecánica cuántica, cabe decir que se crea un estado de absoluta confusión. Por lo que se refiere a la física cuántica, lo único que consigue es desorientar, utilizando un lenguaje frívolo, basado en frases sueltas, inconexas, y vestidas de misticismo, con las cuales atrapar a los incautos, según los métodos habituales de las sectas.
El reportaje cita, además, continuamente a Nietzsche de manera fraudulenta, sin nombrarlo en ningún momento, al tratar temas como la voluntad de poder, el bien y el mal como ilusiones humanas, la moral esclava, la moral maestra, etc.
Para aquellos que no saben nada sobre la teoría cuántica hay que clarificar que los principios cuánticos sólo son válidos a nivel atómico y, en ningún caso, son extrapolables al nivel macroscópico. A nivel atómico y subatómico pueden suceder cosas extraordinarias, pero, como se comentaba en un foro sobre el tema:
Eso no significa que le pueda pasar lo mismo a un florero o a una persona y todo intento por mezclar la cuántica en la vida a nuestro nivel tiene por objeto separarlo a usted de sus billetes.
Se dice, que la película no es más que el montaje publicitario del señor Masaru Emoto, el cual se presenta a sí mismo como “doctor”, y de su amiga Judith Z. Knight, que ofrece conferencias (a 1.000 dólares) en nombre de Ramtha, un guerrero espiritual de Lemuria, de 35,000 años de edad, que la posee desde que en 1977 se puso una pirámide en la cabeza.
Judith Z. Knight ha fundado una escuela, la “Ramtha School of Enlightenment”, y una empresa editorial, las cuales le aseguran ingresos millonarios todos los años.
Por si fuera poco, el supuesto “doctor” Masaru Emoto, que visitó España el año pasado, se dedica a difundir los “mensajes ocultos en el agua”.
Emoto nos presenta ideas simples y bonitas, basadas en sencillos experimentos consistentes en pegar etiquetas con frases como “te amo”, “te odio”, o “gracias”, en recipientes con agua, de los que más tarde toma una muestra y la enfría hasta que se forman cristales, los cuales son fotografiados.
Según Emoto, el agua siente y responde a nuestros sentimientos. De esta manera, las fotografías de los cristales sometidos a mensajes positivos son armoniosas, al contrario que las de los cristales bajo la influencia de mensajes negativos (¿?).
¿Y tú qué sabes? fue el trampolín que lanzó a Emoto a la fama, cuyos argumentos son tan confusos, cuando no ridículos, como el mismo documental. Emoto nos habla de cristales amenazadores y pacíficos, y de las vibraciones, que por obra y gracia de una misteriosa energía vital, el agua es capaz de captar y procesar.
Emoto también ha montado su propio negocio. Así, se dedica a vender libros con sus esotéricas fotografías, botellas de agua milagrosa para beber, calcomanías que “neutralizan” el magnetismo pernicioso de los aparatos eléctricos y su “agua hexagonal estructurada por medición de onda”, la cual le reporta interesantes beneficios a pesar de que nadie sabe que puede ser tal cosa.

